EL REPUBLICANISMO ESPAÑOL ANTE LA NUEVA SITUACIÓN ESPAÑOLA

Antes que nada, se hace necesario definir cuál es esa nueva situación.
En las décadas de los 70 y 80 Europa realiza avances importantes en el desarrollo de herramientas democráticas que se traducen de modo distorsionado en la construcción de la Unión Europea.
Digo democráticas porque permitió la libre circulación de personas en todo su territorio y el libre juego de los Partidos Políticos, a la vez que logró elevar el estándar de vida de la población, eliminando los niveles de indigencia.
Digo distorsionado porque la Unión Europea se concibió fundamentalmente como una unión de mercados de capital, a la postre gobernados desde el Bundesbank.
Esta situación se mantuvo sin grandes variaciones durante la década de los ’90 y hasta el principio de este milenio, en la que Europa parecía “blindada” a las diversas crisis internacionales.
Poco a poco y a partir de esa conducción económica netamente neoliberal, se fueron introduciendo elementos cada vez más reaccionarios: pactos económicos que perjudicaban cada vez más a las naciones más pobres del Continente que habían sido introducidas a la esfera del Euro, a la vez que la inclusión de éstas en pactos militares comandados por los Estados Unidos (OTAN).
Europa, que durante las primeras décadas que describimos se vio beneficiada de su propia política imperialista a través de las multinacionales europeas que desarrollaron su acción expoliadora en diferentes países del mundo subdesarrollado, fue así consolidando su “Estado de Bienestar”. En España, léase Repsol, Telefónica, etc.
El desarrollo de sistemas bipartidistas en la totalidad de los países de la Unión Europea no es ajeno a esas políticas, que en España se estabilizaron con el primer gobierno PSOE.
Tras la muerte de Franco tiene lugar la “transición” incompleta, digo incompleta ya que fue el resultado de un pacto (el de La Moncloa) entre los sectores reaccionarios y otros más liberales para lograr gobernabilidad en un país movilizado donde las grandes mayorías reclamaban más democracia, a los efectos de “no tocar” a los herederos del franquismo.
La socialdemocracia, abandonada ya desde el principio del Siglo XX su tradición revolucionaria, se unió voluntariamente y sin reparos a este pacto.
En cuanto al PCE, ya divorciado de Moscú, y volcado por entero al europeísmo, terminó haciendo lo mismo.
Por otra parte, la Perestrika y la Glasnost que fueron por un lado avances democráticos en la Rusia ex-soviética y luego ex-estalinista, también ocultaba su aspecto reaccionario, permitiendo posteriormente la entrada de ese país a la órbita capitalista y terminando con la llamada “Guerra Fría” que transformó, dentro de Europa a muchos países en fabricantes y traficantes de armas.
La caída del muro de Berlín y la reunificación, vieja consigna democrática del Estado Alemán, a pesar de los costes económicos de la misma, representó para ese país irse transformando en los años posteriores en el estado más poderoso de la nueva Europa, motivo por el cual su banca financiera privada, el Bundesbank, logró así un puesto preponderante en la economía del Continente.
En todo el período que va de las posguerra a la actualidad, se va produciendo un proceso de concentración mundial del capital que explica fácilmente los cambios que se han ido produciendo.
Desde las políticas keynesianas llevadas a cabo durante el Plan Marshall y años posteriores, que a la vez que ayudaron a reconstruir la economía europea, la alejaron de cualquier posible fenómeno revolucionario que acercara algún país a la órbita rusa, esa concentración del capital financiero a nivel mundial fue haciendo variar, primero lentamente, y luego cada vez a mayor velocidad, los conceptos y procederes económicos.
La presión del capital financiero cada vez más concentrado, a la vez que más alejado de fomentar un crecimiento productivo sano, hizo abandonar a los principales partidos políticos del bipartidismo, primero a los de centro derecha, y luego a los de centro izquierda, cualquier ilusión de keynesianismo para tirar abajo cualquier barrera que se interpusiera en el objetivo de los mercados de capitales en llegar a su objetivo final cual es el gobierno mundial.
Volvamos a España ¿Qué pasó con los viejos ideales republicanos?
El Movimiento Republicano, derrotado por la dictadura de Franco con la ayuda de los fascismos alemán e italiano y de la Iglesia Católica, el beneplácito de Occidente que veía más peligrosa una España revolucionaria que una España fascista y la reticencia de Moscú en pleno estalinismo con su política contrarevolucionaria del “socialismo en un solo país” precipitaron la pérdida de la República en España.
Sepamos reconocer que la República tuvo grandes dificultades en la elaboración de políticas que conformaran a todos. Las diferencias entre socialistas, comunistas y anarquistas provocaban permanentes enfrentamientos internos que facilitaron en pocos años la aparición del fenómeno fascista como reflejo político de los sectores más reaccionarios.
Así, tras la pérdida de la Guerra Civil y el genocidio llevado a cabo por una de las dictaduras más crueles y sanguinarias en la historia de la Humanidad, el movimiento republicano se vio diezmado, subyugado, o relegado a la emigración a diversos países. Muy pocos republicanos pudieron continuar viviendo en medio del horror fascista.
Volviendo a la transición podemos entender ahora cómo los principales traicionados por los firmantes de los Pactos de la Moncloa, fueron los ideales republicanos, con la reimplantación de la Monarquía.
¿Que fue sucediendo a partir de ese momento con los Republicanos españoles?
Los socialistas, por lo general, abandonaron su republicanismo para acomodarse a su nueva situación de “súbditos”
Gran parte de los comunistas hicieron lo propio, tras alinearse en las huestes de su líder histórico Santiago Carrillo, cuya firma en los pactos, si bien no era indispensable para el resto de los firmantes, les brindó la estabilidad necesaria para establecer la monarquía. A la vez que constituyó una traición contra el republicanismo.
¿Quienes fueron quedando entonces en el movimiento republicano español? Mayoritariamente los anarquistas, para quienes, cualquier cambio en el mundo que no desemboque inmediatamente y sin pasos intermedios a la consecución del anarquismo como forma política es contrario a sus principios. Y en ese sentido, su largo aislamiento político los ha hecho volverse cada vez más fundamentalistas.
También forman parte de ese movimiento republicano una porción no desdeñable de otro de los grandes perseguidos por el franquismo: los masones.
La masonería, que no abandonó nunca los tres grandes principios de la Revolución Francesa: Libertad, Igualdad y Fraternidad, han estado y continúan estando, por regla general, en oposición a la desigualdad que implican los sistemas monárquicos de gobierno.
Hasta ahora, sólo hemos desarrollado un pequeño esquema histórico que nos permite llegar a la actual década. Pero aún falta desarrollar un par de aspectos.
El derrotero económico de los Estados Unidos a partir del Gobierno Keneddy, cuyo asesinato tuvo como causa y consecuencia el abandono del Patrón Oro por parte de la Reserva Federal, principal banco privado de ese país y emisor de moneda, “curiosamente” fue transformando a esa moneda sin respaldo, el Dólar, en el principal y casi excluyente patrón económico de intercambio comercial entre naciones, lo que catapultó la economía de ese país, que para asegurarse su supremacía comercial se transformó a la vez en la potencia militar y atómica más importante del planeta.
Así pasa a dominar gran parte de la economía mundial mediante guerras imperialistas y contrarrevoluciones en diversos países del Continente Americano (Plan Cóndor) con la imposición de dictaduras que respondiesen directamente a sus intereses. También en Medio Oriente, con el fortalecimiento y nuclearización del Estado de Israel como potencia aliada y favoreciendo a monarquías despóticas, movimientos integristas religiosos que no permitan el establecimiento de gobiernos democráticos con intereses nacionalistas que les permitan el desarrollo de economías independientes basadas en las riquezas de sus propios territorios y mediante guerras como la de Irak, o la que llevan a cabo actualmente en Siria pagando mercenarios y desde las bases de la Otan. Y en África, con la excusa del supuesto apoyo a movimientos democráticos de protesta, a derrocar mediante tácticas de guerra a gobiernos nacionalistas no genuflexos a sus intereses.
Pero tales políticas terminaron atentando contra el propio sistema de estados nacionales existentes hasta el momento (en realidad, otro de los objetivos del capital financiero para llegar al gobierno mundial)
Por un lado se va produciendo un importantísimo flujo de capitales a los países de economías emergentes, como China, donde la mano de obra productiva y su posterior nivel de automatización hacen mucho más rentable la producción de bienes de consumo.
Así se comprende cómo los Estados Unidos sufren la mayor crisis de su historia, incluida la de 1930. Que tiene además un claro objetivo político: eliminar los últimos restos de políticas de tipo socialdemócrata en el gobierno Obama, y más aún, su reemplazo por un gobierno que responda directamente y sin disimulos a sus los intereses financieros, como el de Rajoy en España.
Todo este sistema de dominación económica que por un lado fomenta la economía productiva, pero por otro la vuelve esclava del capital financiero, elevando artificialmente los precios de los bienes producidos (amén de producir productos basura que duren poco para reproducir el ciclo), produce inevitablemente dos efectos opuestos. Por una parte una gigantesca corrupción en la política para que sea genuflexa a sus intereses, y por otra una enorme oposición de las masas, comparativa y objetivamente mucho más pobres que en ningún otro momento de la historia humana respecto de círculos donde tener cien millones de dólares es ser un pobre piojo.
Por ello, por la destrucción de la política partidaria como herramienta para oponerse a la extrema desigualdad, surgen en muchos países movimientos, más o menos espontáneos desde distintos sectores de la sociedad que no se sienten representados por ella. Así se entienden la aparición de fenómenos diversos, como la Primavera Árabe, Syriza en Grecia, o el 15M en España.
Los medios de comunicación, como en las peores pesadillas de George Orwell, casi totalmente dominados por el capital financiero internacional, están pagados para deformar la realidad y presentarnos a tales movimientos, así como a gobiernos nacionalistas, como enemigos de la humanidad.
A la vez esos poderes procuran deformar, infiltrar y cooptar a esos movimientos para neutralizarlos.
Frente a la aparición de esos nuevos movimientos de jóvenes que ven rápidamente evaporarse su presente y futuro en esa nueva España empobrecida rápidamente por la voracidad del capital financiero a raíz de la burbuja inmobiliaria por ellos provocada, pero que, tras años de bienestar económico por lo general no comprenden cómo de repente son despojados de todo aquello que hasta ayer disponían, y careciendo de una formación política que les permita comprender los fenómenos macroeconómicos reales, aparecen entonces el descontento y a protesta espontánea.
¿Cual debería ser entonces el papel a jugar por los republicanos españoles?
Por lógica, por tradición de lucha, por su casi completa exclusión de la política partidaria a partir de los Pactos de la Moncloa supondríamos que ponerse a la cabeza, o al menos colaborar con estos grandes movimientos que aglutinan cada vez a sectores más numerosos de la sociedad española, expoliados en su conjunto por el capital financiero con la complicidad del gobierno reaccionario de Rajoy.
Con más razón que estos nuevos movimientos, que al vez generan y nacen de grandes movilizaciones, por lo general abrazan el republicanismo, debido al rechazo al nivel de corrupción al que ha llegado la monarquía (Urdangarín, etc.) y al descarado apoyo de ésta al actual Gobierno.
Sin embargo, muchos de los viejos republicanos continúan sin ver en estos nuevos movimientos, que fundamentalmente exigen una mayor democracia y justicia social, el nacimiento de un nuevo republicanismo mucho más actual y cercano a la realidad.
Por otro lado reaparecen, alimentados económicamente desde el poder como arma de choque ilegal contra estos movimientos, los grupos fascistas, que reclaman mayor “orden” y, frente al desprestigio de los partidos políticos, la desaparición de éstos. A río revuelto, ganancia de pescadores. Y además con la carnada paga.
Esa incomprensión por parte del viejo republicanismo de estos nuevos fenómenos, está causada fundamentalmente por los métodos de análisis de la realidad de la ideología anarquista (que ve en todo cambio social que no conduzca inmediatamente al anarquismo, un enemigo del mismo), logra que muchos de ellos militen activamente contra esos movimientos, en lugar de hacerlo contra los causantes que ellos se produzcan y haciendo, a pesar de su mutuo odio, trinchera común con los fascistas.
Me faltó encarar el papel de los diferentes sindicatos: UGT y CCOO, tras los largos años de inmovilismo que les permitió la comodidad del “Estado del Bienestar”, su ligazón a los partidos políticos del Régimen, su burocratización y la comodidad de su atornillamiento a las poltronas de la dirigencia, recién ahora han comenzado, por la presión de sus bases trabajadoras que se ven perdiendo todo, a ponerse tímidamente en movimiento.
La huelga y marcha mineras, que debería haberse traducido ya en ese momento en una huelga general por tiempo indeterminado , convocada por los sindicatos para torcer el brazo a la gran patronal, recién para mediados de septiembre y “pasadas las vacaciones” éstos decretan un día de movilización.
Los sindicatos anarquistas, de mucho menor peso cuantitativo en el sindicalismo español, tampoco han demostrado hasta el momento mayor interés que los primeros, impulsados por el principio de “unidad de acción”
Y así están las cosas. Se producen movilizaciones masivas en el Estado Español como las del 19J en las que varios millones de personas protestaron pacíficamente en más de 80 ciudades y los sindicatos, ausentes sin aviso. En cuanto a los partidos políticos, con la honrosa excepción a título personal de algunos políticos opositores, asimismo ausentes sin aviso.
Republicanos, por los motivos anteriormente expresados, institucionalmente como tales, también ausentes, a pesar que la tela morada se hubiese agotado en las tiendas.
¿Es que nos hemos transformado en un grupo reaccionario que en los hechos le hace el juego a la política del gran capital financiero y a la Monarquía?
Desgraciadamente, y por lo que se ve hasta el momento, parece que sí.

Carlos E. Fernández Aagaard
Español, canario por adopción, miembro del Centro Español de Acción Republicana de Rosario (Argentina) – A título personal.

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Acerca de carlosfernandezaagaard

Docente, interesado en temas sociales
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2 respuestas a EL REPUBLICANISMO ESPAÑOL ANTE LA NUEVA SITUACIÓN ESPAÑOLA

  1. Raúl dijo:

    Me ha encantado. Soy demasiado joven (28 años) como para tener tantos datos y razonamientos como usted tiene, pero eso no ha evitado que me haya interesado por nuestra historia y la historia en general. Este post, a parte de instructivo, muy informador y objetivo. Y muy de acuerdo en que la 2ª república cayó por su propio peso y por el empecinamiento de las diferencias ideológicas de la izquierda. Y parece que así sigue siendo. Aprenderemos alguna vez? Será esta vez cuando la izquierda (no sólo de España, sino del mundo entero) se una contra los poderes oscuros del capitalismo y el neoliberalismo? Espero que así sea!! Un gran saludo, y muchas gracias por compartir el post

  2. Maria Pilar Gutierrez dijo:

    no me gusra el concepto de “la izquierda” y menos un “frente de izquierdas”. Por supuesto que yo soy de izquieradas, marxista, pero se de mucha gente que pertenece a la otra españa y la palabra comunismo le da grima. En el momento actual creo que necesitamos a toda la gente puteada, robada, saqueada, exprimida en sus bolsillos y timada en sus derechos, aunque digan de sí mismos que son apolíticos, centristas, “gente de orden” o cualquier otra forma en que se denominen. Os invito a todas y todos a formar parte del FRENTE CIVICO: SOMOS MAYORÍA, QUE TRATA DE SER UNA PLATAFORMA APARTIDISTA, EN DONDE CABE LA GENTE DE CUALQUIER PARTIDO O SIN PARTIDO, y que apoyamos la convocatoria del 25S “Rodea el Congreso” (que no ocupa, que da lugar a confusiones) en donde se trata que la gente comun haga presion para que estas cortes se disuelvan y se convoquen otras elecciones, esta vez constituyentes. Salud y Republica.

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