LA ENORME IMPORTANCIA DE LA DECLARACION DE BUENOS AIRES DE UNASUR

La reunión de emergencia de presidentes y jefes de estado de la UNASUR citada ayer en Buenos Aires al calor del intento golpista contra el presidente Rafael Correa de la República de Ecuador, puso de manifiesto un lógico temor común de los mandatarios.

Este temor comienza a desarrollarse durante el golpe de estado en Honduras, el pasado año, en que el presidente constitucional Manuel Zelaya fue despojado de su alta investidura por militares golpistas, y salvó probablemente su vida gracias a la decidida intervención del presidente brasileño, Lula Da Silva.

Ya en aquel momento la actitud de los primeros mandatarios de la gran mayoría de los estados latinoamericanos fue de franco rechazo al golpe. Sin embargo ese rechazo que se expresó institucionalmente en la separación de Honduras de la OEA, no implicó más que algunas medidas diplomáticas y el bloqueo de ciertas relaciones por fuera de Latinoamérica como el caso del “plantón” de los países latinoamericanos en relación al Estado Español, el cual “amablemente” tuvo que pedirle al Gobierno títere de Honduras que emitiera una declaración por la que se abstuviese de concurrir a la madrileña reunión.

Cuando escribo sobre un temor común de los mandatarios me estoy refiriendo precisamente a la posibilidad que en nuestro continente empiece a ponerse otra vez de moda la “maldita costumbre” de derrocar a los gobiernos mediante golpes de estado, generalmente a instancias de intereses económico-políticos foráneos.

Sin embargo esta vez, y ante este segundo intento de desestabilización en nuestro continente, nuestros presidentes han dado un paso gigantesco con la Declaración de Buenos Aires. En su artículo 4º establecen como mecanismo para oponerse a un golpe de estado el “cierre de fronteras, suspensión del comercio, del tráfico aéreo y de la provisión de energía, servicios y otros suministros” Es decir, acciones concretas que no se limitan a un simple bloqueo diplomático.

También establecen en su artículo 6º que la “cláusula democrática” deberá agregarse como anexo a la carta constitutiva en la próxima reunión ordinaria del organismo.

Es decir, desde las jefaturas de estado del UNASUR comienza a perfilarse una gestión política conjunta, con un fuerte liderazgo, más propio de estadistas que de simples presidentes: se proponen nada más ni menos que acabar con el flagelo de los golpes de estado con medidas concretas, duras y firmes, una verdadera “declaración de guerra al golpismo en Latinoamérica” comenzando de ese modo a perfilar un continente distinto, donde los avances democráticos no puedan ser barridos de un plumazo por poderes que no provengan del estricto ejercicio del sufragio por parte de sus ciudadanos.

Nosotros, es decir precisamente “los ciudadanos” no podemos permanecer impasibles frente a esa posibilidad de quitarnos definitivamente de encima ese factor que durante tantos años ha frenado el desarrollo económico, social y político de toda Latinoamérica. Debemos apoyar sin restricciones este accionar de nuestros gobiernos en el camino de la definitiva independencia latinoamericana. O podemos, una vez más, quedarnos en el andén  mirando cómo se nos escapa el tren…

CARLOS EDUARDO FERNÁNDEZ – 1 de octubre de 2010

Anuncios

Acerca de carlosfernandezaagaard

Docente, interesado en temas sociales
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s